Son las doce de la noche. La luz parpadeante del televisor agoniza. Acerco el portatil y lo apoyo en mis piernas. Me parece un buen momento para escribir sobre mi amigo Javi y nuestra historia en común.
Recuerdo a Javi un día de verano, sentado conmigo en aquella terraza del bar más concurrida del pueblo, y cómo comenzó a contarme aquello de su nueva chica, Marta. Emocionado me desvelaba que al fin había encontrado a una chica con la que llevar una relación amorosa gozando al mismo tiempo de esa libertad con la que muchos hombres sueñan. A cambio, eso sí, de que ella gozara de esa misma libertad. Cuando escuché sus palabras sólo me salió una media sonrisa y sin saber demasiado bien qué decir, opté por hablar entre interrogantes
-¿Estás seguro de eso, Javi?
-Completamente, tío.
Por un lado sentía una tremenda envidia sana hacia él y, por otro, una especie de sentimiento encontrado de extraña compasión.
Javi comenzaría su nueva andadura con Marta.
Eran las doce de la noche y apenas había pasado una semana desde que Javi comenzara su relación. Me llamaba preocupado.
-Oye, perdona que llame a estas horas...
-No, no, tranquilo tío, dime...
-no veo a Marta desde ayer...estoy preocupado
-¿y cuál es el problema? emm...¿temes que le haya podido pasar algo?
-no, no es por eso, pero...no sé por dónde está, ni con quien anda
-ummh...pero Javi, eso forma parte de vuestro acuerdo, ¿no?
-sí, sí. Oye perdona que te haya molestado a estas horas, ¿vale?
Nos despedimos mientras intentaba quitarle hierro al asunto, no quería dejar a Javi intranquilo (de hecho hacía tiempo que no lo veía así), aunque en el fondo pensara que tenía ni más ni menos que lo que se merecía, él mismo había aceptado aquel tipo de relación. Pero al parecer el exceso de comprensión es algo que suele caracterizarme.
Al día siguiente coincidí con Javi y Marta en un supermercado, estaban cogidos de la mano, como una pareja de enamorados más. Javi me presentó a Marta. Era una chica muy guapa, de pelo claro y ojos verdes rasgados con un sutil fondo gris. Tenía un cierto toque felino que la hacia irresistible. Enseguida entendí por qué Javi se había enamorado sin remedio hasta romper las reglas.

Este dibujo me recuerda mucho a ella.
El verano terminaba dando paso al otoño. Llevaba mucho tiempo sin saber nada de Javi y Marta. Justo salía de recoger unos libros que había encargado en una libería cercana a mi casa y comenzó a llover a cántaros. Lo que son las cosas, y justo cuando me da por ir a recoger los libros... Me refugié rápidamente en un portal. Entonces la casualidad vino a mí, era Marta quien se recogía en el mismo portal para protegerse de la lluvia.
-Eh, hola ¿Qué tal?- se me pasó por la cabeza preguntarle por Javi, pero algo me dijo que no debía
-Bien, ¿y tú? Yo vengo de estar con una amiga de la facultad
Comenzamos a intercambiar palabras. Ella comenzó a interesarse por los libros que guardaba en la bolsa, y a medida que transcurría el tiempo e intercambiábamos más y más palabras, veía a Marta mucho más interesante a la par que atractiva.
Aquella misma noche Javi volvió a llamarme preocupado, esta vez eran las doce de la noche
-¿Sí?
-Eh, soy Javi
-¡hombre cuánto tiempo!, ¿cómo va la vida?
-perdona si te he despertado. Todo bien, sin demasiadas novedades, excepto lo que tú ya sabes...
-¿te refieres a lo tuyo con Marta?
-exactamente...estoy un poco jodido y, aunque llevemos un tiempo sin hablar, me gustaría que me ayudaras...
-entonces dime
-pues eso, lo mío con Marta, ya sabes. Llevo dos meses con esto y no sé cuánto más voy a poder aguantar...
-¿qué sucede, Javi?
-nada...lo de siempre. Esta relación que me está absorviendo.
-sigues con ella aún, ¿no?
-sí, sí. todo continua igual...
-¿entonces?
-nada...simplemente que aunque solemos vernos, eso no lo niego, y un par de veces a la semana al menos, no sé qué es de ella el resto de días. ¿Y si está con otra persona? Pues nada, yo no puedo preguntar nada al respecto ¿Sabes qué es eso tío? Yo...yo ya no tengo ojos para otra chica. Y creo...que... a ella no le pasa lo mismo
-Javi, no entiendo nada ¿Qué es lo que esperabas de una relación así? (se hizo el silencio y suspiró). No sé, ¿no hay forma de conseguir que podáis tener una relación seria? bueno, ya me entiendes... estar más atados
-no, tío... ella no quiere atarse de ningún modo, y de ser así está claro que no dudaría en dejarme
Javi se despidió muy preocupado e intranquilo. Aunque esta vez ni siquiera me molesté en tranquilizarle. Entendía perfectamente su estado, y sabía por qué se refería a Marta como una chica única. Sólo hacía cinco horas que estaba con ella, y sólo con mirarla sonriendo pícara en mi cama, sabía que me estaba colgando de forma irremediable.