martes 20 de enero de 2009

El monstruo de dos cabezas

Sras. y sres., hoy, en este afamado blog, vamos a hablar del monstruo de dos cabezas, también conocido como parejas empalagosas.
Los monstruos de dos cabezas, llamados así por su tendencia a salir juntos en todas las fotos, están formadas por dos miembros de igual o diferente sexo, que se poseen mutuamente y dependen uno del otro, como parásitos. Su dependencia, casi vomitiva, es también conocida como: “son culo y mierda”.
Son aficionados a canciones de tipos como Alex Ubago, cuyas letras se ajustan perfectamente a su ideal del amor, o grupos tipo Il Divo u otros creadores de canciones pasto de reportajes para bodas, entre las que no puede faltar, cómo no, “Everything I do” de Brian Adams. Por supuesto el monstruo de dos cabezas también se ha adaptado a las nuevas tecnologías y desde hace años es usuario de Messenger o facebook, pero para que no haya confusiones, en la foto de perfil aparecen los dos, siempre sonrientes a poder ser, o directamente dándose un beso para que la gente vea lo enamoradísimos que están. O al menos esa es la imagen que necesitan dar a toda costa (¿por algo será, no?) Su nick o alias utilizado para messenger o facebook es también un buen complemento para dar fe de tan inmenso amor.

Es muy probable que este ser abominable tenga también un álbum, ya sea virtual o físico, en el cual haya todo un reportaje completo con fotografías con todo tipo de escenas artificiales que pretenden dejar patente el gran amor que siente un miembro por el otro (aunque a los demás nos importe un carajo), y donde no faltarán los montajes de dudoso buen gusto, a destacar los que están hechos tirando de diseño infográfico con animaciones de angelitos y rositas que nos hacen dudar bastante de la edad mental del responsable, o usando rótulos en plan poético.
Sin embargo, y al ser una pareja tan posesiva (normalmente más por un lado que por el otro) siempre acaban aflorando los celos.
-¿Y tú qué, eh? ¡Todo el día fuera con tías!
-Son mis compañeras de trabajo no lo puedo evitar…
-¡pues cambia de trabajo!
-estamos en época de crisis
-¡¡pues púdrete debajo de un puente!!
Como podéis comprobar, hay pocos monstruos más feroces que el monstruo de dos cabezas.

lunes 15 de diciembre de 2008

Cenas de empresas

El pasado viernes tuvo lugar entre los compañeros de la empresa en la que trabajo la acostumbrada cena de turno en estas fechas, y, como en toda cena de empresa que se precie, no podían faltar algunos de los personajes y circunstancias que se repiten año tras año y que a continuación paso a resumir de forma bastante breve.

El momento de la cena. Posiblemente el único momento de unión a lo largo de la noche

–Los que llegan tarde. Aquí podríamos incluir al 95% de los que acuden a la cena. Es normal en este tipo de celebraciones acudir de media hora a una hora más tarde de la hora prevista (los hay que se columpian tanto que lo hacen un par de horas), incluso en la penúltima cena en la que estuve más de la mitad de los comensales se presentaron pasadas dos horas y media de la hora acordada. Formalidad en estado puro.

–El chistoso. El típico que muchas veces se sienta a tu lado en contra de tu voluntad y trae todo un repertorio de chistes y paridas sacadas de Internet, o vete tú a saber qué programa de TV. Al principio incluso puede llegar a hacer cierta gracia, pero cuando comienza a repetirse (casi siempre debido a la ingente cantidad de alcohol ingerida), sumado al cansancio que debido al transcurso de la noche comienza a hacer mella en tu cuerpo, llega a resultar insoportable.

–El que se encuentra o ha quedado con amigos. Suele ser costumbre en estas cenas acabar en algún pub o discoteca, y, por consiguiente, que alguno de los del grupo se encuentre a amigos a los que al tener más relación que con los compañeros de la cena terminará por acoplarse. Eso sin contar a los que ya han quedado deliberadamente.

–Los rajaos. Éstos nunca pueden faltar en cualquier celebración. Se largan antes de lo previsto empujando a otros que aguardaban indecisos a aprovechar para hacer lo mismo, dejando al pelotón mermado de bajas y listo para empezar su particular declive.


En estas cenas es casi imposible no sentir vergüenza ajena

–El que llora. El sexo femenino especialmente es propenso cuando ha bebido más de la cuenta a plantearse serias dudas sentimentales o existenciales que se agravan más de la cuenta debido al estado de embriaguez.

–El que divide el grupo. Como bien dijo Jorge en una de las últimas cenas a la que acudí, es imposible que dentro de un grupo todos se pongan de acuerdo por mucho que lo intenten, pero aun resulta más difícil cuando a alguien, casi siempre en estado de embriaguez, trata de imponer su propósito de acudir a un local determinado de la forma que sea y aunque suponga pagar solo para una hora. Estos son los mismos que provocan la típica situación en la que todo el grupo sale del local donde estaba y una vez fuera nadie sabe por qué ha salido. Instante de desconcierto que estos sujetos aprovechan para llevar a cabo su particular misión, crear la división total en el seno del grupo.

A partir de aquí lo más probable es que cada uno vaya por su lado y el grupo acabe dividido del todo y reducido al máximo. Unos acabarán largándose para casa hartos de discutir, otros incluso es posible que acaben sucumbiendo al/la aguafiestas de turno que ha pegado el último golpe de gracia a la unidad del grupo, otros sentados en algún coche o en algún portal fumándose un porro. En fin, la unión en las cenas de empresa, una verdadera misión imposible.

jueves 27 de noviembre de 2008

Motivaciones y novedades

Hola a todos, ¿qué tal? Tengo muchas cosas que contar pero posiblemente son tantas que prefiero no dar la brasa y centrarme en las que son para mí las más importantes desde que no escribo en el blog.
¿Os suena el artículo sobre el mundo del actor donde hablaba que iba a comenzar una gira? Bien, pues dicha gira finalmente se ha ido al garete. Al menos como gira, porque por el momento no he renunciado a algún que otro bolo. La causa, siendo bastante breves, es sencilla, finalmente se me ha ofrecido la mitad (o menos) de los bolos acordados, ¿y el porqué?, el director ha decidido que la plantilla necesitaba un refuerzo importante, alguien con años de experiencia, una especie de capitán de un equipo de futbol. Y dado que los dos protagonistas de la obra son Quijote y Sancho, y el personaje de Quijote esta interpretado por un veterano de la compañía, el personaje "sacrificado" ha sido, ni más ni menos, que Sancho Panza, el que yo mismo tenía que interpretar. Y si os he de ser sinceros, aunque en un principio la noticia me sentó como un jarro de agua fría, más tarde sentí una especie de alivio. Ya no iba a pasarme cuatro o cinco días de la semana fuera de casa y sin ver a mi mujer, además tampoco tenía que renunciar al trabajo. Por otro lado me hizo sentir mejor el hecho de que el director, después de valorar mi (segun sus propias palabras) "increíble progreso", insistiera en que me quedara en la compañía e hiciera algun bolo suelto que pudiera combinarme con mi actual trabajo.

De todo esto que os acabo de contar hace ya cerca de un mes, y la verdad es que no echo nada de menos ni el ambiente, ni el trabajo en sí como actor. Sigo con la rutina que más o menos me hace feliz y que seguía antes de empezar con los ensayos, salgo del trabajo y no tengo que pensar en nada más que en rascarme las pelotas, ver una película, leer algo...y después irme a entrenar. Me da igual que me llamen o no para ir a hacer un bolo, incluso a lo mejor prefiero que no lo hagan, he encontrado una motivación mayor por otra parte. Me he lanzado a la realización de un monólogo de cuyo resultado, por primera vez, empiezo a estar bastante contento, y en parte tengo que agradecérselo al director de la obra, quien tanta caña me ha metido para que haya avanzado tantísimo en el campo interpretativo. Mientras sigo centrado en el monólogo espero no dejar demasiado de lado este blog...es algo personal :-)

miércoles 20 de agosto de 2008

Marta

Son las doce de la noche. La luz parpadeante del televisor agoniza. Acerco el portatil y lo apoyo en mis piernas. Me parece un buen momento para escribir sobre mi amigo Javi y nuestra historia en común.

Recuerdo a Javi un día de verano, sentado conmigo en aquella terraza del bar más concurrida del pueblo, y cómo comenzó a contarme aquello de su nueva chica, Marta. Emocionado me desvelaba que al fin había encontrado a una chica con la que llevar una relación amorosa gozando al mismo tiempo de esa libertad con la que muchos hombres sueñan. A cambio, eso sí, de que ella gozara de esa misma libertad. Cuando escuché sus palabras sólo me salió una media sonrisa y sin saber demasiado bien qué decir, opté por hablar entre interrogantes
-¿Estás seguro de eso, Javi?
-Completamente, tío.
Por un lado sentía una tremenda envidia sana hacia él y, por otro, una especie de sentimiento encontrado de extraña compasión.
Javi comenzaría su nueva andadura con Marta.

Eran las doce de la noche y apenas había pasado una semana desde que Javi comenzara su relación. Me llamaba preocupado.
-Oye, perdona que llame a estas horas...
-No, no, tranquilo tío, dime...
-no veo a Marta desde ayer...estoy preocupado
-¿y cuál es el problema? emm...¿temes que le haya podido pasar algo?
-no, no es por eso, pero...no sé por dónde está, ni con quien anda
-ummh...pero Javi, eso forma parte de vuestro acuerdo, ¿no?
-sí, sí. Oye perdona que te haya molestado a estas horas, ¿vale?

Nos despedimos mientras intentaba quitarle hierro al asunto, no quería dejar a Javi intranquilo (de hecho hacía tiempo que no lo veía así), aunque en el fondo pensara que tenía ni más ni menos que lo que se merecía, él mismo había aceptado aquel tipo de relación. Pero al parecer el exceso de comprensión es algo que suele caracterizarme.

Al día siguiente coincidí con Javi y Marta en un supermercado, estaban cogidos de la mano, como una pareja de enamorados más. Javi me presentó a Marta. Era una chica muy guapa, de pelo claro y ojos verdes rasgados con un sutil fondo gris. Tenía un cierto toque felino que la hacia irresistible. Enseguida entendí por qué Javi se había enamorado sin remedio hasta romper las reglas.


Este dibujo me recuerda mucho a ella.

El verano terminaba dando paso al otoño. Llevaba mucho tiempo sin saber nada de Javi y Marta. Justo salía de recoger unos libros que había encargado en una libería cercana a mi casa y comenzó a llover a cántaros. Lo que son las cosas, y justo cuando me da por ir a recoger los libros... Me refugié rápidamente en un portal. Entonces la casualidad vino a mí, era Marta quien se recogía en el mismo portal para protegerse de la lluvia.
-Eh, hola ¿Qué tal?- se me pasó por la cabeza preguntarle por Javi, pero algo me dijo que no debía
-Bien, ¿y tú? Yo vengo de estar con una amiga de la facultad

Comenzamos a intercambiar palabras. Ella comenzó a interesarse por los libros que guardaba en la bolsa, y a medida que transcurría el tiempo e intercambiábamos más y más palabras, veía a Marta mucho más interesante a la par que atractiva.

Aquella misma noche Javi volvió a llamarme preocupado, esta vez eran las doce de la noche
-¿Sí?
-Eh, soy Javi
-¡hombre cuánto tiempo!, ¿cómo va la vida?
-perdona si te he despertado. Todo bien, sin demasiadas novedades, excepto lo que tú ya sabes...
-¿te refieres a lo tuyo con Marta?
-exactamente...estoy un poco jodido y, aunque llevemos un tiempo sin hablar, me gustaría que me ayudaras...
-entonces dime
-pues eso, lo mío con Marta, ya sabes. Llevo dos meses con esto y no sé cuánto más voy a poder aguantar...
-¿qué sucede, Javi?
-nada...lo de siempre. Esta relación que me está absorviendo.
-sigues con ella aún, ¿no?
-sí, sí. todo continua igual...
-¿entonces?
-nada...simplemente que aunque solemos vernos, eso no lo niego, y un par de veces a la semana al menos, no sé qué es de ella el resto de días. ¿Y si está con otra persona? Pues nada, yo no puedo preguntar nada al respecto ¿Sabes qué es eso tío? Yo...yo ya no tengo ojos para otra chica. Y creo...que... a ella no le pasa lo mismo
-Javi, no entiendo nada ¿Qué es lo que esperabas de una relación así? (se hizo el silencio y suspiró). No sé, ¿no hay forma de conseguir que podáis tener una relación seria? bueno, ya me entiendes... estar más atados
-no, tío... ella no quiere atarse de ningún modo, y de ser así está claro que no dudaría en dejarme

Javi se despidió muy preocupado e intranquilo. Aunque esta vez ni siquiera me molesté en tranquilizarle. Entendía perfectamente su estado, y sabía por qué se refería a Marta como una chica única. Sólo hacía cinco horas que estaba con ella, y sólo con mirarla sonriendo pícara en mi cama, sabía que me estaba colgando de forma irremediable.

martes 29 de julio de 2008

Manolo lo que corre pel pont

En Tortosa desde hace años ha sido costumbre ver a un tipo de unos cincuenta años, vestido con ropa de reporte y zapatillas, corriendo por el popularmente llamado "puente nuevo". Llueva o nieve, de noche o de día, Manolo (nombre de este insigne personaje) nunca ha tenido límites a la hora de enfundarse sus zapatillas y salir a practicar su afición favorita, el footing. No en vano su gran dedicación le valió hace años para hacerse con un homenaje en forma de medalla al más original en la multitudinaria "Cursa Popular" (carrera o maratón popular), donde, como no podía ser de otra manera, contó con el respaldo unánime de los tortosinos que agolpados coreaban su nombre al verlo llegar a la meta entre los últimos, aunque en los primeros metros de la carrera hubiera pulverizado cualquier marca existente con un sprint diabólico.

Manolo pertenece a una rara especie de ésas que no abundan. ¿Qué o quién es exactamente? ¿Un loco? ¿un vividor? ¿un romántico? Sea como fuere hablar de él es hacerlo de todo un símbolo de Tortosa, tanto por su ya mencionado espíritu deportivo, como por su labor periodística. Manolo además de ser un hacha en el footing, hacer abdominales sujetándose los pies en un banco donde unos abueletes disfrutan del sol o ir en bici a sitios tan lejanos que tiene que pasar la noche durmiendo en una cabina de teléfono, es también especialista en realizar entrevistas a los ciudadanos pidiéndoles su opinión mientras sujeta un paquete de tabaco vacío a modo de micrófono. Hay que hacer mención también a su marcado apego hacia el pueblo donde habita, dando muestras de ello en repetidas ocasiones, como cuando reposando tumbado en el suelo de la plaza de mi barrio me confesó que antes de morir quería ver como se hacía un puente desde el barrio de Remolinos hasta el supermercado Sabeco. Como podéis comprobar, la asociación Manolo y puente suele estar siempre presente.

El vientre de Manolo no es tan plano como el de este corredor.

Y si esto les parece poco esperen a leer algunas de sus gestas comentadas por él mismo, como la de haber cenado con nada más y nada menos que Arnold "Savasajer" (¿quién no recuerda la mítica frase de Manolo: "¿sabéis quién es el hombre más fuerte del mundo? ¡Arnold Savasajer!"?) o haber competido con el mismísimo campeón olímpico El Guerrouj.
Ahora en Tortosa el puente nuevo se ha quedado triste, y tambien se echan de menos sus solos con la boca de Deep Purple, el toreo de coches en las rotondas, o sus batallitas sobre gitanos que le roban dinero. Manolo ha desaparecido, nadie sabe de él, unos dicen que está muerto, otros que ha cambiado totalmente de forma de vida y ahora viste traje y corbata, otros que el Manolo que viste con traje no es otro que su fantasma que se pasea con el atuendo con el que fue enterrado. Y así podríamos contar mil historias, pero sencillamente finalizaré este artículo echando mano de una frase que nuestro protagonista me dejó en nuestro último encuentro: "Ellos dicen que estoy loco, pero los locos son ellos". No es una frase excesivamente original, pero en boca de alguien como Manolo da que pensar. Es como si, en el fondo, Manolo se hubiera estado riendo de todos nosotros.



Manolo monstrando su faceta como ciclista.

lunes 7 de julio de 2008

El mundillo del actor

En primer lugar debo pedir disculpas a quien (por casualidad, supongo) haya entrado en este blog y se haya encontrado con que el ultimo post que figura data del dia 17 de mayo, es decir, más de un mes de diferencia entre la publicación de un post y otro; la verdad, nada más lejos de lo que tenía previsto al inaugurar el blog. Sin embargo existen circunstancias que han provocado que no tenga ni un minuto libre para dedicarlo al blog y tenga que sacar tiempo de donde no hay (como ahora mismo), como, sobre todo, la de que desde hace aproximadamente un mes estoy realizando un nuevo trabajo al margen del habitual. Se trata de unos ensayos que hago en una compañía teatral que empezará su gira a partir de este año, algo que para mí supone toda una novedad ya que nunca en la vida he hecho una gira con una compañía.
La cantidad de ensayos que estoy llevando a cabo en estos últimos días me han sumergido de lleno en un ambiente que nunca antes había vivido tan de cerca, al menos en lo que se refiere a la convivencia con otros actores, y precisamente de esto es de lo que os voy a hablar en este artículo.

Como os comentaba al principio del post, llevo un mes metido en ensayos, un día tras otro salgo del trabajo y me meto de lleno en un ensayo que dura hasta cuatro horas en las que te piden rendir al máximo. Este periodo de tiempo me ha servido entre otras cosas para indagar en algunos aspectos de la personalidad que me han llamado la atención entre mis compañeros y que al parecer se repiten bastante en estos círculos.
Empezaremos con uno de los requisitos al parecer casi indispensables entre no pocas personas que acostumbran a moverse en este ambiente. Cómo no, se trata de presentarnos haciendo un acurado repaso de nuestro currículum profesional introduciendo frases del tipo: "he trabajado con..., he actuado en...", o: "he estudiado con...". De esta forma nos haremos notar entre el resto de compañeros que, inmediatamente, procederán a hacer lo propio.

Antonio Banderas tiene menos currículum que alguno de éstos

Dejando al margen semejantes demostraciones de suma humildad, siempre está aquel que hace yoga o tiene alguna faceta mística que le ayuda a estar en paz consigo mismo y en armonía con el entorno, cuando no, son aficionados a los malabares o al equilibrismo, o han estudiado clown, que, sin ánimo de faltar, dice bastante de la personalidad de algunos de los individuos que suelen moverse en este mundillo plagado de pijos enamorados de si mismos.

Entre tanto egocéntrico no puede faltar el iluminado, el que para trabajar su personaje necesita concentrarse al máximo y aportar todo tipo de objetos y atuendos para que parezca "más real".
Os contaré una anécdota sobre uno de los compañeros de mi compañía que, sin ni siquiera presentarse, quería darme una auténtica lección interpretativa con cosas del tipo "ponte una mochila para dar la sensación de más peso y así creerte más el personaje" o, "trae alimentos para que realmente te creas que estás comiendo algo". Posiblemente hubiera prestado algo más de atención a sus lecciones (apoyadas en dudosos conocimientos) si se hubiera tratado de propuestas y no de algo parecido a unas reglas inapelables del mundo de la interpretación, además, yo al menos, tengo entendido que si algo caracteriza al actor es que es capaz de realizar su trabajo desde dentro, sin ayuda de elemento alguno. Sin embargo, quise concederle el beneficio de la duda y esperar a que saliera a escena. Salió ataviado con infinidad de utensilios que supuestamente le ayudaban a introducirse en el personaje, amén de multitud de estiramientos y ejercicios de concentración previos. Enseguida su caracterización, superficial y sobreactuada (esto es algo que a muchos les condiciona también su caracter), me confirmaron lo que ya sospechaba, el talento es algo innato, y que estas personas tengan que buscar fuera lo que no encuentra dentro dice bastante sobre lo que nos pueden ofrecer. Sin embargo lo peor es que lejos de aconsejar este tipo de gente intente aleccionar.

No viene de comprar, está trabajando su personaje

Se me olvidaba, nuestro amigo es gay, y esto, fuera de ser un dato importante, es bastante común en el mundo de la interpretación. Y el que diga lo contrario es que nunca ha estado metido en esto...

Curiosamente este tipejo me recuerda a alguien de mi pueblo (también del mundillo) llamado Andrés, un personaje que tiene la sensación de que el mundo gira en torno a él y al que es imposible llevarle la contraria en el terreno interpretativo. Vamos, lo máximo a lo que puede aspirar un ser humano, una especie de todopoderoso que se ha dejado caer en la tierra. Su egocentrismo enfermizo alcanza tales cotas que, cada vez que venía al pueblo, iba de videoclub en videoclub alquilando una película donde tenía un papel secundario (aunque él iba vendiéndole a la gente que era protagonista) con el propósito de que lo identificaran y le pidieran un autógrafo.

Con un panorama como éste parece que se avecina una época complicada y feliz a la vez. Complicada porque estar rodeado de algunas personas como las que he descrito no me agrada demasiado, pero feliz porque estoy haciendo algo que personalmente me gusta, aunque no me muera por ello -hay otras cosas a nivel artístico aparte de esto que también me gustaría hacer-. Pese a todo, no me parece un mal trabajo ya que, a diferencia de los que he desempeñado hasta ahora, éste al menos me da esperanzas de prosperar laboralmente en un futuro.

martes 15 de abril de 2008

Carlos Jesús. Una vida consagrada a la «curación por fe» y las profecías

Ya os he hablado del tipo de ídolos que tengo, así que no sería de extrañar que el protagonista del siguiente artículo sea ni más ni menos que Carlos Jesús, o lo que es lo mismo, Michael más Crístofer, los dos personajes que habitan en su interior.

Carlos Jesús es uno de los personajes místicos más conocidos por los telespectadores, gracias al mítico programa de Alfonso Arus Força Barça, donde Javier Cárdenas lo dio a conocer al gran publico, aunque nuestro protagonista ya gozara de cierta fama entre círculos más reducidos que se agrupaban para ser participes de su famosa faceta de «curación por fe».

Todo empezó cuando a Carlos Jesús se le materializó en la calle Provenza, trece-quince, segundo primera, delante de una churrería ni más ni menos que Jesús.

Su característico triángulo de la muerte acompañado por un "FIU! FIU!"

Esta revelación tan importante cambiaría la vida de Carlos Jesús convirtiéndolo en una especia de nuevo mesías portador de la verdad sobre la vida y milagros de Jesús, quien, segun nos desvelaría, no es de procedencia divina, sino extraterrestre.
Sin embargo, no conforme con arrojar tanta luz sobre una figura tan trascendental como Jesucristo, Carlos Jesús hizo lo propio con una institución tan importante como la eclesiástica, y realizó la siguiente declaración: «Yo he visto desde una nave cómo en el Vaticano se hacen orgías con niños. Cristo me dijo que la Iglesia está engañando a la Humanidad. A mí el Papa no me llega ni a la suela de los zapatos».

Pero no hay figura importante que no pueda presumir de alguna habilidad, y dicha habilidad se manifiesta en Carlos Jesús cuando realiza su labor de sanador, en cuyo campo es incluso competidor director del mismo Jesús, gracias a su técnica para curar flatulencias y quitar los virus de los ordenadores, habilidad esta última muy útil para los tiempos que corren, no en vano el mismo Carlos Jesús ha manifestado en alguna ocasión que algunas de las cosas más bonitas que ha podido hacer, junto con curar a un negro de SIDA, es quitar los virus de las máquinas "ibe-eme-eme". Es decir, nuestro profeta es tan sabio que pone al mismo nivel curarle el SIDA a un negro que quitarle el virus a una maquina. Al fin y al cabo, ¿no afecta también al usuario del ordenador el hecho que éste tenga un virus?

Un dato que habría que aportar es que la lectura de Carlos Jesús se centra exclusivamente en los comics de Pulgarcito o Mortadelo y Filemón, fuera de esto no lee absolutamente nada, lo que hace que uno se llega a plantear si dichas publicaciones esconden en verdad mensajes ocultos o algún tipo de simbología sólo comprensible para mentes más adelantadas como por ejemplo las de Raticulín.

Para concluir con este emocionante e interesantísimo artículo, os brindamos un revelador documento donde Carlos Jesús nos ilumina con su particularísima visión underground del juicio final.